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Arqueología

Casonas viejas del norte del Perú: Trujillo, Lambayeque y Chachapoyas

Qué es una casona vieja, cuáles se pueden visitar por dentro en Trujillo, qué conserva el centro de Lambayeque y por qué las casas de Chachapoyas se leen desde el patio.

  • Publicado el 20 de octubre de 2026
  • 1702 palabras
  • 9 min de lectura
Fachada de una casona colonial en una calle de ciudad costera, con ventanas protegidas por rejas de hierro forjado, un balcón de madera tallada en el piso alto y muros pintados de color claro bajo la luz de media mañana
Rejas en las ventanas y balcón de madera en el piso alto: la fachada es la primera lectura de una casona.

En el norte del Perú, las casonas viejas que mejor se dejan ver están en tres centros históricos. Trujillo reúne casas coloniales y republicanas como la Casa Urquiaga o la Casa de la Emancipación, abiertas al público. Lambayeque conserva en su zona monumental casonas como la Casa Montjoy y la Casa Descalzi. Chachapoyas guarda casonas organizadas alrededor de patios y jardines interiores. En los tres casos, una casona se lee en el mismo orden: la fachada, el zaguán y el patio.

Este reportaje reúne lo que se puede comprobar sobre cada ciudad, lo que conviene mirar en cada casa y cómo entrar sin molestar, porque muchas de estas casonas siguen habitadas o funcionan como sede de una institución.

¿Qué es una casona vieja y cómo se reconoce desde la calle?

En el Perú se llama casona a una casa grande y antigua, casi siempre de la época colonial o de los primeros años de la república, construida alrededor de uno o varios patios. Desde la calle se reconoce por tres señales: una portada que marca la entrada, ventanas protegidas por rejas y, en muchas ciudades, un balcón de madera en el piso alto. Al cruzar la puerta se pasa por el zaguán, un pasillo cubierto que separa la calle de la vida doméstica, y se llega al patio, alrededor del cual se reparten las habitaciones.

Esa secuencia, de la calle al zaguán y del zaguán al patio, es la clave de lectura. La fachada dice cómo quería mostrarse la familia; el patio cuenta cómo vivía. Por eso una casona se entiende mejor después de unos minutos de pie en la vereda de enfrente que con una foto rápida desde la puerta. El método se parece al que proponemos para leer un sitio chachapoya: primero lo visible, después la interpretación.

¿Qué casonas de Trujillo se pueden visitar por dentro?

Trujillo concentra el conjunto más amplio del norte. Diego de Almagro eligió el lugar en diciembre de 1534 y Francisco Pizarro oficializó la fundación el 5 de marzo de 1535; el trazado de la plaza de Armas y del damero se atribuye a Martín de Estete. El centro histórico ocupa 133,5 hectáreas repartidas en 72 manzanas, rodeadas por la avenida España, según la entrada de la enciclopedia dedicada a Trujillo.

Dos casonas reciben visitantes de forma organizada. La Casa Urquiaga, también llamada Casa Calonge, está en el jirón Pizarro 446. Es de estilo neoclásico, fue construida en el siglo XVI y reedificada en el XIX, y alberga el museo del Banco Central de Reserva del Perú, con mobiliario de época colonial y republicana, monedas y adornos chimú. Desde esa casa Simón Bolívar dirigió el gobierno. Tiene tres patios con columnas, el mejor ejemplo de la ciudad para entender cómo una casona se ordena hacia dentro.

La Casa de la Emancipación, en el cruce de los jirones Gamarra y Pizarro, funciona como centro cultural de la Fundación BBVA, con exposiciones y actividades en su patio central. Allí José Bernardo de Tagle preparó la independencia de la ciudad: un cabildo abierto la acordó el 24 de diciembre de 1820 y el acta se firmó el 29 de diciembre del mismo año. La casa fue después sede de gobierno de José de la Riva-Agüero.

Otras casonas se miran sobre todo desde fuera. El Palacio Iturregui, en el jirón Pizarro 688, se levantó en 1842 en estilo neoclásico, perteneció al prócer Juan Manuel Iturregui y hoy es sede del Club Central de Trujillo, de modo que conviene preguntar en la puerta antes de dar por hecho que se puede pasar. La Casa Baanante, en el jirón Ayacucho, sigue siendo de la familia que le da nombre y se usa para eventos sociales. La casona Risco, en la esquina de Ayacucho y Junín, acoge desde 1995 el museo de arqueología, antropología e historia de la Universidad Nacional de Trujillo.

Rejas, portadas y balcones: lo que cuenta una fachada de Trujillo

El rasgo que más se repite en el centro de Trujillo son los balcones y los ventanales enrejados, trabajados como un encaje. En el Palacio Iturregui los grandes ventanales llevan coronaciones de hierro forjado en forma de peineta y columnas adosadas; en la Casa Urquiaga las ventanas son de hierro forjado y la portada de madera se acompaña de columnas dóricas. La Casa Ganoza Chopitea, en el jirón Independencia, muestra otro registro: una portada barroca rematada por un frontón rococó y dos leones. La casa donde vivió el poeta César Vallejo, en la esquina de Orbegoso y San Martín, conserva un amplio balcón de madera.

Leer estas fachadas en serie ayuda a ordenar lo que se ve. La portada barroca con frontón rococó de la Casa Ganoza Chopitea pertenece a un gusto anterior al neoclásico, el estilo que domina en casas fechadas en el siglo XIX como el Palacio Iturregui, de 1842, o la Casa Urquiaga reedificada en ese siglo. No es una regla para fechar cada casa, porque muchas se reformaron varias veces, pero obliga a mirar los detalles antes de sacar conclusiones.

Patio interior de una casona antigua con galería de columnas de madera alrededor, piso de lajas de piedra, plantas en macetas de barro y luz suave de la tarde entrando desde arriba
Calle empedrada de un pueblo de montaña con casas encaladas de techos de teja y balcones de madera oscura, adoquines mojados tras la lluvia y nubes bajas sobre los cerros verdes
Un patio con galería y una calle empedrada de la sierra: dos maneras de vivir una casona.

¿Qué queda de las casonas de Lambayeque?

Lambayeque, a 10,4 kilómetros al norte de Chiclayo y a 24 metros sobre el nivel del mar, se fundó en 1553 como San Pedro de Lambayeque. Sus edificios antiguos le valieron el apodo de Ciudad Evocadora, y su zona monumental fue declarada patrimonio histórico del Perú el 12 de enero de 1989. Entre las casonas que se citan en su centro histórico están la Casa Montjoy y la Casa Descalzi, y frente a la plaza de Armas se encuentra la casa ligada a Augusto B. Leguía, presidente del Perú durante el periodo conocido como el Oncenio.

La mayoría de los viajeros llega a Lambayeque por sus dos grandes museos arqueológicos, el Museo Tumbas Reales de Sipán y el Museo Arqueológico Nacional Brüning, que exponen la historia de las culturas lambayeque y mochica. Vale la pena reservar una hora más para caminar el centro: los museos explican el pasado prehispánico del valle y las casonas muestran la ciudad que se levantó después. Salvo que una casona anuncie un horario de visita en su puerta, lo prudente es mirarla desde la calle.

¿Cómo son las casonas de Chachapoyas?

Chachapoyas fue fundada el 5 de septiembre de 1538 por Alonso de Alvarado y se sitúa a unos 2 483 metros de altitud. De su fundación conserva la plaza de Armas y las callejuelas empedradas del centro, que fue reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación el 12 de noviembre de 1988. Lo que distingue a sus casonas, según la entrada de la enciclopedia sobre Chachapoyas, son los patios y jardines interiores, en un estilo que allí se llama chachapoyano.

La Casona Monsante es el ejemplo más citado: declarada monumento histórico, conserva un amplio patio colonial, fue estanco del tabaco y hoy funciona como alojamiento. En una ciudad de clima frío y moderadamente lluvioso, el patio con jardín es el corazón de la casa y apenas se adivina desde la vereda; por eso conviene asomarse al zaguán cuando la puerta está abierta y pedir permiso antes de pasar. Quien quiera recorrer Chachapoyas con tiempo y sin prisas puede dedicar una mañana a las calles que rodean la plaza, donde se concentran estas casas.

Una casona se lee en tres tiempos: la fachada que mira a la calle, el zaguán que filtra al visitante y el patio donde transcurre la vida.

Tres ciudades, tres maneras de casona

El cuadro resume los datos comprobados de cada centro histórico y por dónde empezar a mirar.

CiudadFundaciónAltitudLo que más se veDónde empezar
Trujillo1534 a 153534 mVentanales enrejados, balcones de madera, portadasJirón Pizarro: Casa Urquiaga (446) y Palacio Iturregui (688)
Lambayeque155324 mZona monumental protegida desde 1989Plaza de Armas, Casa Montjoy y Casa Descalzi
Chachapoyas15382 483 mPatios y jardines interiores, calles empedradasPlaza de Armas y Casona Monsante

¿Cómo visitar una casona sin molestar a quien la habita?

Una casona vieja casi nunca es un monumento vacío: es una vivienda, un museo, una sede institucional o un club. Antes de cruzar el zaguán, busca un letrero con horario o pregunta a quien esté en la puerta. En las que funcionan como museo o centro cultural, como la Casa Urquiaga o la Casa de la Emancipación en Trujillo, la visita está organizada; en las demás, el permiso depende de quien vive o trabaja dentro.

Algunas pautas sencillas evitan malentendidos. Fotografía la fachada desde la vereda de enfrente y no desde el umbral. No te apoyes en rejas ni balcones, que son la parte más frágil de la casa. Pide permiso antes de fotografiar un patio habitado. Anota la dirección y la fecha de cada casona, porque al tercer día las fachadas se confunden en la memoria. Si el viaje une Trujillo, Lambayeque y Chachapoyas, conviene organizar el transporte rural con días de margen: la costa y la sierra de Amazonas están lejos entre sí y el trayecto pide paciencia.

Preguntas frecuentes

¿Qué casonas de Trujillo tienen origen en el siglo XVI?

La casona Tinoco, también llamada Casa del Mayorazgo de Facalá, en el jirón Pizarro esquina con Bolognesi, se construyó en el siglo XVI. La Casa Urquiaga también tiene origen en ese siglo, aunque fue reedificada en el siglo XIX y hoy luce una fachada neoclásica.

¿Qué casonas de Trujillo funcionan como museo o centro cultural?

La Casa Urquiaga alberga el museo del Banco Central de Reserva del Perú; la Casa de la Emancipación es un centro cultural de la Fundación BBVA con exposiciones en su patio central; y la casona Risco acoge desde 1995 el museo de arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo. Horarios y condiciones de entrada cambian: conviene confirmarlos con cada institución antes de ir.

¿En qué se diferencia una casona de la costa de una casona de Chachapoyas?

En Trujillo y Lambayeque, ciudades de costa a menos de 40 metros de altitud, la casona se muestra hacia la calle con rejas, balcones y portadas trabajadas. En Chachapoyas, a unos 2 483 metros, lo que la distingue son los patios y jardines interiores, en calles empedradas que se conservan desde la fundación de la ciudad en 1538.

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